Terminología

Estructuralismo : es un enfoque de las ciencias humanas que creció hasta convertirse en uno de los métodos más utilizados para analizar el lenguaje, la cultura y la sociedad en la segunda mitad del siglo XX. El término, sin embargo, no se refiere a una escuela de pensamiento filosófico claramente definida (como la antropología cultural, la lingüística, la historia, etc., sin embargo, el método tiene derivaciones filosóficas de consideración). La obra de Ferdinand de Saussure (Curso de lingüística general, 1916) es considerada habitualmente como el punto de origen.

En términos amplios y básicos el estructuralismo busca las interrelaciones (las estructuras) a través de las cuales se produce el significado dentro de una cultura. De acuerdo con esta teoría, dentro de una cultura el significado es producido y reproducido a través de varias prácticas, fenómenos y actividades que sirven como sistemas de significación (se estudian cosas tan diversas como la preparación de la comida y rituales para servirla, ritos religiosos, juegos, textos literarios y no literarios, formas de entretenimiento…). La novedad que introduce el estructuralismo no es la idea misma de estructura, que ya está presente de forma continua a lo largo del pensamiento occidental, sino la eliminación en la misma de un concepto central que ordena toda la realidad, como las ideas platónicas.

El iniciador y más prominente representante de la corriente fue el antropólogo y etnógrafo Claude Lévi-Strauss (década de 1960), que analizó fenómenos culturales como la mitología, los sistemas de parentesco y la preparación de la comida.

Durante las décadas del ’40 y el ’50, la escena filosófica francesa se caracterizó por el existencialismo, fundamentalmente a través de Sartre, apareciendo también la fenomenología, el retorno a Hegel y la filosofía de la ciencia, con Gastón Bachelard.

Pero algo cambia en la década del 60 cuando Sartre se orienta hacia el marxismo, surge una nueva moda, el estructuralismo. Levi-Strauss inicia este nuevo movimiento, basándose en las ideas de la etnología, al que luego le seguirán Lacan, en el psicoanálisis, Louis Althusser en el estudio del marxismo y finalmente, Michel Foucault.

Cabe ser destacado que Althusser y Foucault rechazaron la clasificación de su pensamiento dentro del estructuralismo, y en rigor, únicamente Levi Strauss realizó una reflexión explícita sobre el estructuralismo como método. En cualquier caso, se trata de un alejamiento de perspectivas historicistas o subjetivistas bajo el intento de hallar una nueva orientación para la investigación.

Picnolepsia : Es la epilepsia típica de ausencias de la infancia y se presenta en edades comprendidas entre los 3 y los 9 años. Presentan docenas de ausencias cada día, generalmente más de 100, que suelen ser simples, con interrupción de consciencia de inicio y final brusco o acompañadas de automatismos, con igual significación pronóstica.

Paul Virilio en su libro “La Estética de la Desaparición” habla del momento picnoleptico:

“…puede considerarse como una especie de libertad que se deja al ser humano para inventar sus propias relaciones con el tiempo y así dejar paso a la potencia creadora de lo no visto y el poder de la ausencia. La tradición hebrea, explica (Paul) Virilio, muestra dos aspectos de la falta; representados por dos desiertos que emergen el uno del otro”

El picnoleptico constantemente necesita crear su historia; crear su realidad. Para esto, al tener ausencias de memoria, solo lo puede hacer a través de lo que ve inmediatamente frente a él. Solamente al mirar las cosas exactamente como se le presentan, es capaz de reconstruir su historia. Lógicamente aquella historia estará creada sobre otra con la misma trascendencia generando una fragilidad conceptual notable. Sin embargo, el picnoleptico al ver las cosas sin memoria; es capaz de descifrarlas y apreciarlas con una inocencia infantil envidiable. El investigador y el filósofo necesitan de este autismo, de esta epilepsia, para liberarse de las cadenas de la cultura y sociedad a la que pertenecen. Solo así podrán hacer una investigación metódica y significativa, y así utilizar esos momentos de picnolapsia como filtros intelectuales.

Instalación artística es un género de arte contemporáneo que comenzó a tomar un fuerte impulso a partir de la década de 1970. Las instalaciones incorporan cualquier medio para crear una experiencia visceral o conceptual en un ambiente determinado. Los artistas de instalaciones por lo general utilizan directamente el espacio de las galerías de arte.

Muchos encuentran los orígenes de este movimiento en artistas como Marcel Duchamp y el uso de objetos cotidianos resignificados como obra artística, más que la apreciación de la escultura tradicional que se basa en el trabajo artístico. Otras fuentes son la escenificación de ámbitos como el estudio de Piet Mondrian en París (1921–1936, Montparnasse, rue du Départ).[1] La intención del artista es primordial en cada instalación, debido a su conexión con el arte conceptual de la década de 1960, lo que nuevamente es una separación de la escultura tradicional que tiene su principal interés en la forma.

Los rasgos distintivos de cada instalación en cierta medida dependen de la reflexión sobre sus distintos orígenes e ideas.

Las instalaciones vienen a resumir la tradición vanguardista del arte contemporáneo en consonancia con la sensibilidad de la sociedad de masas característica del fin de siglo XX.

La instalación trata de crear no tanto objetos, sino ambientes, entornos de vivencia estética, emotivas, sensoriales, sensuales e intelectuales.

Se pretende excitar todos los sentidos, desde el oído al olfato (cualidades sensoriales o perceptivas), a las emociones instintivas, sorpresa y miedo al juego de las pasiones puramente intelectuales que pueda establecer cada espectador.

Los ready-made, la transgresión de materiales y técnicas convencionales son algunas de los elementos característicos de las instalaciones.

Arte conceptual, también conocido como idea art, es un movimiento artístico en el que las ideas dentro de una obra son un elemento más importante que el objeto o el sentido por el que la obra se creó. La idea de la obra prevalece sobre sus aspectos formales, y en muchos casos la idea es la obra en sí misma, quedando la resolución final de la obra como mero soporte.

El arte conceptual como movimiento emergió a la mitad de los años sesenta, en parte como una reacción en contra del formalismo que había sido articulado por el influyente crítico Clement Greenberg. Sin embargo, desde las décadas de 1910 y 1920 el trabajo del artista francés Marcel Duchamp (principal artista) serviría como precursor, con sus trabajos llamados ready-mades daría a los artistas conceptuales las primeras ideas de obras basadas en conceptos y realizadas con objetos de uso común.

Los precursores inmediatos del arte conceptual pueden buscarse en el resurgir de las Vanguardias tras la II Guerra mundial, en una compleja serie de intercambios culturales entre Europa, EEUU y Japón. Dos figuras destacan como manantiales de nuevas ideas: el antes mencionado Marcel Duchamp (que emigró a EEUU durante la I Guerra Mundial) y el compositor estadounidense practicante del budismo zen John Cage. Sin embargo, fue en los límites de la pintura, donde se concentraron las actividades vanguardistas. En EEUU, Robert Rauschenberg y Jasper Johns transformaron la pintura con objetos cotidianos y eventos fortuitos, y cuestionaron su situación privilegiada en tanto que objeto especial. En japón, las obras basadas en la performance del grupo Gutai ampliaron el informalismo y la action painting hasta transformarlos en actos rituales de agitación. En Francia e Italia, Yves Klein y Piero Manzoni respectivamente desarrollaron prácticas vanguardistas paralelas en las que realizaron el contenido ideal de la experiencia artística a partir de su concepción alternativa del significado metafísico del monocromo. En cada paso, la ampliación hasta la destrucción de la idea de la pintura alentó un interés por lo efímero y lo inmaterial que prefiguró el “arte conceptual” con conciencia de su propia identidad subsiguiente.

El arte conceptual emplea habitualmente materiales como la fotografía, mapas y vídeos. En ocasiones se reduce a un conjunto de instrucciones documentando cómo crear una obra, pero sin llegar a crearla realmente; la idea tras el arte es más importante que el artefacto en sí.

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